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DISEÑO DE MODA

Una peculiar tienda en pleno Manhattan

Al visitar Nueva York de seguro hay muchos lugares que pueden atraer al turista ocasional. Ejemplos notables sobran, entre ellos: la estatua de la Libertad, el Empire State Building, Times Square o el Memorial y Museo del 11 de septiembre.

Para los asiduos a visitar la ciudad, y que ya estén más que cansados de los “lugares turísticos”, existen otra clase de atractivos que la ciudad de Nueva York, y específicamente la isla de Manhattan, puede ofrecerle.

Para esta clase de turistas conocedores las visitas al Barrio Chino y a otras zonas históricamente importantes de la ciudad; como la pequeña Italia, el SoHo o el propio distrito financiero pueden hacerles creer que ya Manhattan no guarda ningún secreto.

Nada más lejos de la realidad. En pleno centro del bajo Manhattan existe un minúsculo barrio, Greenwich Village, que guarda dentro de sí sorpresas escondidas en forma de pequeñas tiendas. Los últimos sobrevivientes de otros tiempos, quizás menos agitados, en la capital del dinero.

Primero hay que decir que Greenwich Village es un barrio gentrificado. Este término es un tanto complejo de definir, pero en resumen se trata del aumento en los costos de vivir en un lugar, lo que ahuyenta a los habitantes tradicionales y atrae a personas con mayor nivel de ingreso.

Este proceso implica que los negocios familiares, pequeños y dedicados a un solo rubro, son cada vez más escasos en estos barrios, pues se ven rápidamente reemplazados por locales grandes, con más empleados y más rentables de operar.

Uno de los pocos sobrevivientes de este proceso es la cerrajería de Phil Mortillaro, una pequeña sorpresa que puede encontrarse al caminar por 7th Avenue. Hasta hace pocos años era una cerrajería común, pero la labor paciente del Sr. Mortillaro la han convertido en una obra de arte.

Este veterano cerrajero, reconvertido en artista, ha decorado el frente de la tienda con más de 10.000 llaves, formando un verdadero mural metálico con patrones inusuales e intrincados.

Le ha tomado dos años soldar y moldear las llaves, de todas las formas y tamaños, que conforman la fachada de su tienda. Su propósito, según explica en sus propias palabras, era rendir un homenaje al pasado artístico de Greenwich Village.

Inspirado en los patrones espirales de Vincent Van Gogh, como los que pueden observarse en su famoso trabajo “Noche Estrellada”, Mortillaro, de 60 años, también puede haberse inspirado los motivos orgánicos y caóticos de Jackson Pollock.

Las llaves usadas las ha obtenido de segunda mano, incluso adquiriéndolas a empresas de reciclaje, a precios que rondaron los dos dólares por kilogramo.

La obra de arte del señor Mortillaro se han convertido en parte del paisaje que los turistas disfrutan al remontan los pasos del movimiento “beatnik” y de las estrellas del pop de la década de 1960 como Bob Dylan y Jimi Hendrix.

“Ya no existe arte como éste en Greenwich”, dijo Mortillaro, que ha vivido toda su vida en el famoso barrio de Manhattan. “Quería dejar una marca aquí en la ciudad de Nueva York y me complace que la gente haya comenzado a notar mi pequeña tienda”.

Así que si pasas por Greenwich Village puedes ir a echarle un vistazo, y si vas en el horario correcto quizás puedas conversar con este agradable cerrajero que ya más de 30 años trabajando en este famoso barrio.



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